Es posible que suene repetitiva, siempre la misma historia, siempre el mismo tema que entra en un bucle que puede llegar a la desidia, pero ¿y qué?
Te lo dedico, por tus noches de dulzura, tus susurros, tus caricias, que me ponen los pelos de punta.
Te lo dedico por las risas que me provocas, que me hacen llorar de alegría.
Te lo dedico, por esos momentos difíciles, amargos, que enjuagan mi rostro en lágrimas heladas, pero que me hacen madurar y crecer.
Te lo dedico por esas sonrisas cómplices, que me hacen darme cuenta de nuestra complicidad.
Te lo dedico por esas miradas furtivas que son como una intensa luz que contrae mi iris.
Te lo dedico por esas noches a tu lado, entre sábanas empapadas de cariño.
Te lo dedico por cuando me arropas, me abrigas, me proteges de los males.
Te lo dedico por esos momentos en los que agarras mi mano fuertemente.
Te lo dedico por esos momentos en los que lloras sin que te vea.
Todo te lo dedico porque sé que me quieres, me proteges, me cuidas, me invitas a crecer, me amas, me regañas, me haces feliz, y porque me haces quererte como te quiero, y mirar al mundo todos los días con una sonrisa enorme de oreja a oreja.
jueves, 2 de febrero de 2012
martes, 24 de enero de 2012
El umbral de mi casa
Se escucha el tañido de un reloj. Mientras sigo tumbada en mi cama, mullida, fría, vacía, sigo mirando esa pared, rugosa, calcárea, imperfecta, blanca.
El suave compase de los segundos me envuelve, me traslada, me lleva a una dimensión en la que mi cuerpo vuela.
Siento como mi mente atraviesa esas paredes. Puedo ver más allá.
Escucho pasos por el pasillo, ecos de mi memoria, mientras, sin querer, me doy cuenta que agarro fuertemente mis sábanas entre mis puños magullados por la desidia.
Tengo miedo de moverme, irracional diatriba en la que quiero correr y mi cuerpo me impide moverme.
Escucho voces, gritos, llantos y perdones, escucho lamentos y promesas. Negativas, reproches, riñas y adióses. - No te vayas.
A medida que vas cruzando el umbral de mi puerta, veo como lo único valioso se me escapa, como si intentara retener agua en las cuencas de mis manos. Mi mente trabaja a un ritmo vertiginoso y sopeso situaciones, hechos, futuros y pasados, y entonces, cuando concluyo con un sentimiento, con una sensación, me doy cuenta de que todo lo racional importa una mierda, y que mi cuerpo y mi corazón, que ahora es el que manda, me piden a gritos socorro, y me ordenan
que corra tras de tí porque sentirte lejos
me mata por dentro.
Puede que las grandes azañas sólo sean propias de las épocas clásicas, de héroes como Hércules, Héctor o Aquiles, deidades lejos de mis alcances, pero creo que la magia del amor es mucho más fuerte que cualquier divinidad impuesta. Mi alma dolorida necesita savia nueva que la cure, y esa sólo puedo dársela yo, a base de mi propia fe en mi. Creo que puedo, es más, sé que puedo.
Mientras sigo mirando esa pared imperfecta, rugosa, cuya luz ha variado desde la última vez que mi mente supo lo que estaba mirando, en el instante justamente anterior a que mi mente divagara; luz del atardecer, del morir de un día de esta existencia, pienso que, mi amor es mucho más grande que mi ego, y que si tengo que morir de amor moriré, porque no creo que exista muerte más dulce que aquella, y si he de luchar lucharé sin duda alguna.
Ahora ya no tengo miedo de que salgas por la puerta. Sé que volverás, y que convertirás mi cama mullida pero fría y vacía, en un edén, pero solo si tú estás en ella.
jueves, 12 de enero de 2012

Hace frío. Odio el frío. El exhalo glacial hiela mi alma, congela mi mente y enfría mis sentimientos.
Odio el frío, y también odio la tristeza, la melancolía. Tristeza de base, que hace que tu alma suplique algo que ni siquiera sabes lo que es.
Odio ser una inconformista, una antojada, una caprichosa, una niña de papá, porque no valoro lo que tengo, siempre quiero más, y odio ser así.
Odio como soy a veces, fría, como el tiempo, visceral, porque lo único que quiero es ser siempre yo, gritarle al mundo lo pequeño que soy en él y lo grande que me esfuerzo por ser.
Odio no quererme lo suficiente, no valorarme lo que debería, no ser consciente de que puedo conseguir lo que me proponga.
Odio tenerte lejos y que me hiele el ambiente gélido, sin un abrazo, sin una caricia, sin una sonrisa, que despierta el calor en mi, que me templa, que me devuelve la vida.
Odio odiar tantas cosas, pero sobre todo odio sentierme sola, desprotegida, sin ti. Odio no poder tenerte cuando quiera, y odio no quererte siempre como tu te mereces.
Odio estar así, odiando, reprochando al mundo mi odio, y no aprender a ver que la vida, con su frío, sus ausencias y sus defectos...puede ser maravillosa.
El odio nunca es vencido por el odio, si no por el amor. Mahatma Gandhi.
lunes, 9 de enero de 2012
El llanto de un bebé me despierta a media noche. Voy corriendo. Sólo es una pesadilla.
Intento dormirle y vuelvo a mi cama caliente para conciliar de nuevo el sueño, mientras tú, en un gesto de amor, me arropas con us brazos y me invitas a caer de nuevo en el sueño...
A veces en la vida nos precipitamos en nuestras decisiones. Otras veces simplemente sentimos una corazonada que nos incita a hacer algo, da igual cuando y donde, pero nunca puedes dudar el con quién.
Solo sé que quiero, y no me importa esperar, porque quizás ahora no sea el momento, es cierto, pero esto, que para mí es lo más importante que voy a hacer en mi vida, quiero hacerlo contigo. Lo tengo claro.
Es posible que a veces me llames loca, y posiblemente lo esté, pero hay algo que me dice que eres el amor de mi vida y no quiero dejarte escapar por nada del mundo.
Quiero quererte y quiero despertarme mil noches mientras intento hacer conciliar el sueño a esa pequeña criatura que nace de mis entrañas.
Me da igual esperar. De momento me conformo con tus brazos arropandome cada noche que estás conmigo y que llenas mi cielo de estrellas.
Intento dormirle y vuelvo a mi cama caliente para conciliar de nuevo el sueño, mientras tú, en un gesto de amor, me arropas con us brazos y me invitas a caer de nuevo en el sueño...
A veces en la vida nos precipitamos en nuestras decisiones. Otras veces simplemente sentimos una corazonada que nos incita a hacer algo, da igual cuando y donde, pero nunca puedes dudar el con quién.
Solo sé que quiero, y no me importa esperar, porque quizás ahora no sea el momento, es cierto, pero esto, que para mí es lo más importante que voy a hacer en mi vida, quiero hacerlo contigo. Lo tengo claro.
Es posible que a veces me llames loca, y posiblemente lo esté, pero hay algo que me dice que eres el amor de mi vida y no quiero dejarte escapar por nada del mundo.
Quiero quererte y quiero despertarme mil noches mientras intento hacer conciliar el sueño a esa pequeña criatura que nace de mis entrañas.
Me da igual esperar. De momento me conformo con tus brazos arropandome cada noche que estás conmigo y que llenas mi cielo de estrellas.
viernes, 30 de diciembre de 2011
Te...
Me cuesta escribir lo que voy a escribir, porque me cuesta quitar esa venda que protege mi alma de vendavales e inclemencias, pero bueno, no está mal de vez en cuando demostrar que las personas que parecen fuertes y sólidas, no es que no lo sean, pero cuentan con una fragilidad del todo inesperada.
Siento miedo, mucho miedo de dejarme llevar, de caer a ese abismo con el que sueñas repetitivamente y tu cuerpo se acerca a un final incierto, hasta que te despiertas. Pero esto no es un sueño. Aquí no hay segundas dimensiones.
Esa venda a veces es casi trasparente, pero ejerce un poder de protección del que sólo te das cuenta si careces de ella. No puedo, de verdad que no puedo. Si la quito siento como que mi corazón se desangra, suerte que estás tú para envolverlo con tus manos suaves, ofreciendo cobijo.
Me da miedo pensar que no soy yo sola, que tengo miles de rivales dispuestas a aprovechar momentos de debilidad, pero ya no pienso así. Me doy cuenta de que a veces la simple simplicidad no tiene afín, y que simplemente con intentar hacer feliz a alguien no hay rival que pueda destituirte. Pero eso lo pienso ahora, antes no era así. Ha sido gracias al sufrimiento gratuíto por lo que me he dado cuenta de esta existencia finita en la que hay que aprovechar los momentos de alegría, por encima de los de tristeza.
Somos hijos de Adán, sufrientes elementos que ya per se de esta existencia mezquina deben conseguir ser felices.
Lo siento, no puedo decir otra cosa. Siento no haber aprovechado tus sonrisas cómplices, ni tus ojos llenos de caríño, ni esas caricias que me estremecen, y haberme quedado anclada en el quizás y en el probablemente.
Prometo quererte como nadie te ha querido nunca, y hacerte feliz, es mi único objetivo, y disfrutar con ello mientras envuelves con tus manos mi frágil corazón hastiado de miedos, mientras envejecemos juntos en una confortable ventura.
Siento miedo, mucho miedo de dejarme llevar, de caer a ese abismo con el que sueñas repetitivamente y tu cuerpo se acerca a un final incierto, hasta que te despiertas. Pero esto no es un sueño. Aquí no hay segundas dimensiones.
Esa venda a veces es casi trasparente, pero ejerce un poder de protección del que sólo te das cuenta si careces de ella. No puedo, de verdad que no puedo. Si la quito siento como que mi corazón se desangra, suerte que estás tú para envolverlo con tus manos suaves, ofreciendo cobijo.
Me da miedo pensar que no soy yo sola, que tengo miles de rivales dispuestas a aprovechar momentos de debilidad, pero ya no pienso así. Me doy cuenta de que a veces la simple simplicidad no tiene afín, y que simplemente con intentar hacer feliz a alguien no hay rival que pueda destituirte. Pero eso lo pienso ahora, antes no era así. Ha sido gracias al sufrimiento gratuíto por lo que me he dado cuenta de esta existencia finita en la que hay que aprovechar los momentos de alegría, por encima de los de tristeza.
Somos hijos de Adán, sufrientes elementos que ya per se de esta existencia mezquina deben conseguir ser felices.
Lo siento, no puedo decir otra cosa. Siento no haber aprovechado tus sonrisas cómplices, ni tus ojos llenos de caríño, ni esas caricias que me estremecen, y haberme quedado anclada en el quizás y en el probablemente.
Prometo quererte como nadie te ha querido nunca, y hacerte feliz, es mi único objetivo, y disfrutar con ello mientras envuelves con tus manos mi frágil corazón hastiado de miedos, mientras envejecemos juntos en una confortable ventura.
miércoles, 14 de diciembre de 2011

Hace frío.
Me siento a contemplar el horizonte en un banco helado, duro, congelado.
Miro la lejanía y solo veo eso, lejanía.
Suaves copos caen sobre mí como suaves besos de Era. Levanto la vista y veo como deslizan su estructura única por el cielo, cayendo al compás de una hermosa canción, quizás sea de Chopin, y poco a poco se van enfrentando a su triste desenlace, cuando toman contacto con un cuerpo más cálido que ellos, y se van derritiendo lentamente dejando un pequeño remanso de agua.
Esos copos refrescan mi cara, hacen que me dé cuenta de mi realidad. No sé ya qué agua empaña mi rostro, si el de los frescos copos o el de mis lágrimas.
Lloro, llorar no es malo.
Toco la fría piedra con mis manos heladas por el frío y noto una mínima llaga que hiere mi cuerpo, y me doy cuenta de mi debilidad.
Sigo mirando la lejanía y sólo veo eso, lejanía, pero poco a poco un sentimiento cálido me invade, y me llena de abrigo. Recuerdo esas sábanas empapadas de amor, y el confortable abrazo de un amor sin fronteras. Esa calidez, esa sensación de protección, ese cariño.
Ya recuerdo por qué estoy aquí. Necesito salir al frío para darme cuenta de que lo que vivo no es un sueño, aunque a veces lo confunda.
Mientras entro de nuevo en el hogar me regañas diciéndome que no debería haber salido, pero sí, necesitaba salir y comprobar que mi felicidad es real.
Solamente puedo darte un beso, no puedo reprimirlo más. Mis labios cuarteados por el frío y helados notan la carnosidad y calidez de los tuyos.
Ahora ya sé que esto es real, y quiero vivirlo contigo.
Quiero notar la calidez día a día y hacerte feliz, solamente hacerte feliz bajo esas sábanas empapadas de amor.
sábado, 3 de diciembre de 2011
Todos en esta vida tropezamos con alguna piedra. A veces nos caemos, y a veces, cuando tenemos mucha suerte, alguien nos cede su brazo y nos ayuda a continuar el camino apoyandonos en algo sólido y fuerte que nos hace sentirnos confiados.
Quiero agarrar tu brazo, y quiero caminar contigo, quiero apoyarme en ti y servirte a ti de apoyo porque no sé si esa piedra con la que tropecé me hizo darme cuenta de que tenía una gran persona a mi lado, alguien que quiero tener siempre, porque debido a mi ingenuidad muchas veces y a mi torpeza otras, creo que tropiezo demasiado.
Gracias por estar ahí en la alegría y en la trsiteza, como versa una bonita frase,y espero poder agarrarte cuando tu tropieces.
Te quiero muchísimo Luis.
Quiero agarrar tu brazo, y quiero caminar contigo, quiero apoyarme en ti y servirte a ti de apoyo porque no sé si esa piedra con la que tropecé me hizo darme cuenta de que tenía una gran persona a mi lado, alguien que quiero tener siempre, porque debido a mi ingenuidad muchas veces y a mi torpeza otras, creo que tropiezo demasiado.
Gracias por estar ahí en la alegría y en la trsiteza, como versa una bonita frase,y espero poder agarrarte cuando tu tropieces.
Te quiero muchísimo Luis.
martes, 22 de noviembre de 2011
Quien bien te quiere te hará llorar.
Es posible que de alegría, o de pena, o a veces simplemente te das cuenta de que la verdad que intentas evitar ver por ti misma te la muestran frente a frente, y claro, todos somos humanos y cometemos errores, pero duele.
Ya sé que es poco tiempo, y que quizás me precipito en muchos aspectos de mi vida, pero hoy el día me sabe ácido, y sí, me gusta. Quiero quererte siempre como te quiero ahora, o quizás algo más, porque aunque me hagas llorar me voy dando cuenta de que lo que haces lo haces por mi bien.
Hay momentos que te mataría, otros, sin embargo, te quiero comer a besos y abrazarte hasta intentar fundirme en tu cuerpo y ser una sola persona, pero haciendo balance me compensa, claro que me compensa. Me estas haciendo crecer como persona día a día y he de darte las gracias por ello.
Hace dos días me hiciste pasar uno de los días más maravillosos que he tenido con alguien a quién quiero, y hace dos años y algún día, conocí a la persona que me iba a llenar y me iba a hacer feliz.
Sólo quiero decirte que quiero que me sigas haciendo llorar y reír y amar, porque todos esos momentos son inolvidables si son a tu lado.
Es posible que de alegría, o de pena, o a veces simplemente te das cuenta de que la verdad que intentas evitar ver por ti misma te la muestran frente a frente, y claro, todos somos humanos y cometemos errores, pero duele.
Ya sé que es poco tiempo, y que quizás me precipito en muchos aspectos de mi vida, pero hoy el día me sabe ácido, y sí, me gusta. Quiero quererte siempre como te quiero ahora, o quizás algo más, porque aunque me hagas llorar me voy dando cuenta de que lo que haces lo haces por mi bien.
Hay momentos que te mataría, otros, sin embargo, te quiero comer a besos y abrazarte hasta intentar fundirme en tu cuerpo y ser una sola persona, pero haciendo balance me compensa, claro que me compensa. Me estas haciendo crecer como persona día a día y he de darte las gracias por ello.
Hace dos días me hiciste pasar uno de los días más maravillosos que he tenido con alguien a quién quiero, y hace dos años y algún día, conocí a la persona que me iba a llenar y me iba a hacer feliz.
Sólo quiero decirte que quiero que me sigas haciendo llorar y reír y amar, porque todos esos momentos son inolvidables si son a tu lado.
martes, 15 de noviembre de 2011
Suave almíbar de martes, retorna a mis papilas como eco divino.
Risas, lloros, tormentos, leves lamentos e inmensas alegrías, sentirse viva, la vida en sí misma.
Todo o nada, llena o vacía pero queda ese almíbar.
Querer o no querer, ser o no ser, eternos dilemas.
Siento que mi cabeza se desborda y torna a una nueva retrospectiva. Quiero seguir así. Ser como eres y sentir que puedes serlo.

Es posible que para el mundo no seas nadie, pero para algunos eres un mundo.
jueves, 10 de noviembre de 2011
Se acerca mi cumpleaños...e inevitablemente anotar un año más a mi corta lista...
Hago balance de mis 22 años ya vividos y encuentro un popurri de cosas.
Ha sido un año bueno, de trabajo, de salud y de amores.
En cuanto al trabajo he encontrado un lugar donde me siento muy agusto trabajando, donde puedo ser yo misma y si no puedo me ayudan a serlo, donde el esfuerzo se ve recompensado, donde te reciben con una sonrisa y donde, por decirlo llánamente, me encuentro en familia.
De salud... con sus achaques, como siempre, he podido hacer lo que me ha apetecido sin tener que reprimirme porque mi salud no me lo permitía asique bien. Aunque apunto como nota personal que he de cuidarme todavía más.
Y en cuanto a amor... El amor de mis amigos ha sido inestable para algunos y se ha consolidado para otros. Posiblemente tenga más gente alrededor que me quiera de lo que pienso pero aún así puedo presumir de tener amigos sólidos como rocas que estarán ahí por si algún día le pido un cable, el resto... el resto simplemente estarán para lo que quieran estar y no se les necesitará para más...
En cuanto a personas que ocupan mis horas de letargo... ha habido un poco de todo: reencuentros con amores enterrados bajo toneladas de lágimas (que si bien hice fue enterrarlos), amores que pasan por tu vida fugazmente y que apenas te da tiempo a saborear, y amores que te llenan el corazón de ternura y te hacen sacar lo mejor de ti.
Ahora estoy en ese momento, y doy gracias a mis 22 años de que me hayan dado la oportunidad de conocer la felicidad, el amor, el cariño y el respeto contigo, porque no tengo más palabras de las que ya he utilizado para definir esto, simplemente estoy feliz a tu lado y te quiero.
Espero que a medida que vaya sumando años en el marcador sigas estando a mi lado, porque quiero envejecer contigo y seguir mirando esos ojillos dulces que me miran con ternura.
Hago balance de mis 22 años ya vividos y encuentro un popurri de cosas.
Ha sido un año bueno, de trabajo, de salud y de amores.
En cuanto al trabajo he encontrado un lugar donde me siento muy agusto trabajando, donde puedo ser yo misma y si no puedo me ayudan a serlo, donde el esfuerzo se ve recompensado, donde te reciben con una sonrisa y donde, por decirlo llánamente, me encuentro en familia.
De salud... con sus achaques, como siempre, he podido hacer lo que me ha apetecido sin tener que reprimirme porque mi salud no me lo permitía asique bien. Aunque apunto como nota personal que he de cuidarme todavía más.
Y en cuanto a amor... El amor de mis amigos ha sido inestable para algunos y se ha consolidado para otros. Posiblemente tenga más gente alrededor que me quiera de lo que pienso pero aún así puedo presumir de tener amigos sólidos como rocas que estarán ahí por si algún día le pido un cable, el resto... el resto simplemente estarán para lo que quieran estar y no se les necesitará para más...
En cuanto a personas que ocupan mis horas de letargo... ha habido un poco de todo: reencuentros con amores enterrados bajo toneladas de lágimas (que si bien hice fue enterrarlos), amores que pasan por tu vida fugazmente y que apenas te da tiempo a saborear, y amores que te llenan el corazón de ternura y te hacen sacar lo mejor de ti.
Ahora estoy en ese momento, y doy gracias a mis 22 años de que me hayan dado la oportunidad de conocer la felicidad, el amor, el cariño y el respeto contigo, porque no tengo más palabras de las que ya he utilizado para definir esto, simplemente estoy feliz a tu lado y te quiero.
Espero que a medida que vaya sumando años en el marcador sigas estando a mi lado, porque quiero envejecer contigo y seguir mirando esos ojillos dulces que me miran con ternura.
martes, 1 de noviembre de 2011
Anoche soñé que soñaba

A veces soñamos con abismos infinitos, otras veces con sucesos tristes y tormentosos y en otros sueños simplemente somos felices.
Vale la pena soñar, ya que si el destino juega a tu favor, esos sueños pueden hacerse realidad, porque en ese sueño de castillos encantados con el que soñé un día, fui abriendo puerta tras puerta hasta encontrarme con una gran luz que no me dejaba ni abrir los ojos. Esa luz me proporcionaba una paz y una felicidad que llegué incluso a pensar que mi alma había alcanzado límites que ningún un sueño podría alcanzar...
Ahora abro los ojos. Ya no estoy soñando. Pero siento esa misma paz y felicidad que sentía cuando apareció esa luz. Miro a mi alrededor y te encuentro dormido, abrazándome con ternura protectora. Ni el parpadeo constante que refleja una incredulidad absoluta puede hacerme ver que me equivoco. Es real. Existe.
A veces esos sueños pueden hacerse realidad, es cierto. Existen personas que son como pequeñas estrellas que te ciegan tanto que no puedes creértelo. Cuando te miro veo esa luz en tus ojos, y sólo quiero, que aunque esto sea un sueño, no me despierte nunca.
Anoche soñé que soñaba, y en mis sueños tú siempre estabas.
PD: Te quiero
martes, 25 de octubre de 2011
No sé si quiero o no quiero.
No sé si quiero perder o no quiero arriesgar, sólo sé que quiero pasar cada momento de mi día contigo. No sé si quiero verte o comerte a besos cada vez que te tengo cerca o no quiero que te vayas porque las despedidas me saben amargas, duras. No sé si quiero enamorarme o dejarme enamorar porque cada día que pasas conmigo tengo más difícil resistirme a ello. No se si quiero o no quiero dormir en una cama vacía sin ti. No sé si quiero soñar si tú no estas en mis sueños. No sé si quiero vivir sin conocerte, no sé si quiero perderte, no sé si quiero estar sin tí, lo único que quiero es que cada vez que empiece el día sigas a mi lado y me beses, y me abraces, y me enamores, y me sueñes, y me quieras...como sólo tú sabes hacerlo.
domingo, 23 de octubre de 2011

Nació tímido. Poco a poco se fue haciendo fuerte en este mundo. Hoy en día es una gran persona. Se ha forjado como el hombre que es, seguro de sí mismo, como debe ser.
La vida ocasiona muchos problemas, idas y venidas, giros insospechados que provocan vuelcos del alma que duelen, que dejan huella. Aunque a veces un suave almíbar cura esas heridas, las suaviza dejando un halo aterciopelado.
Fuiste lo que fuiste, y eso te ha hecho ser como eres, tú mismo. Quizás todo ese cariño que tienes lo tengas que manifestar al mundo, quizás quieras gritar muchas veces de alegría... y por ello me siento afortunada de recibir un solo susurro, una sola caricia, un solo beso...que a veces parece poco, pero que sin duda alguna es una gran fortuna.
Las buenas personas como tú, sí, como tú, se merecen una vida plácida y tranquila, alegre, y aunque me toque disfrutar de ella o en la lejanía o en la cercanía, cuando recuerde estos momentos se dibujará en mi cara una pequeña sonrisilla, picarona quizás, y recordaré que tú, que naciste tímido te has convertido en una persona que se merece ser feliz.
lunes, 17 de octubre de 2011
El riesgo te pone los pelos de punta. Consigue que tu lado más primitivo salga a la luz, que no tengas energías suficientes para gritar toda la adrenalina que recorre tus venas...
He cometido miles de locuras a lo largo de mi vida. De algunas me arrepiento... y de otras... no.
Es posible que la primera idea que pasa por tu mente cuando piensas algo sea la más arriesgada, y seguro que a medida que lo piensas y meditas cambias de opinión. En este caso he dado pie a la locura y debo decir que no me arrepiento.
Fue un día en el que decidí hacer algo y aunque pensandolo decía que qué estaba haciendo simplemente lo hice.
No me lamento por ello, no. Volvería a hacerlo muchas veces más. Simplemente disfruto el momento y me dejo llevar por el carpe diem, ya que quien en esta vida no arriesga no gana. Aún así, sigo dando vueltas en este laberinto sin aparente final pensando si al llegar al fondo de esta cuestión me encontraré un tesoro o un abismo incierto.
Prefiero no pensarlo. Quiero vivir arriesgando. Quiero volver a cometer muchas más locuras porque a pesar de ser lo que son, locuras, te dejan un sabor fresco que perdura.
Hoy me queda aún eso, y aunque no tengo ganas de gritar, sigue recorriendome el cuerpo esa adrenalina que me acompañará hasta mi siguiente desafío.
He cometido miles de locuras a lo largo de mi vida. De algunas me arrepiento... y de otras... no.
Es posible que la primera idea que pasa por tu mente cuando piensas algo sea la más arriesgada, y seguro que a medida que lo piensas y meditas cambias de opinión. En este caso he dado pie a la locura y debo decir que no me arrepiento.
Fue un día en el que decidí hacer algo y aunque pensandolo decía que qué estaba haciendo simplemente lo hice.
No me lamento por ello, no. Volvería a hacerlo muchas veces más. Simplemente disfruto el momento y me dejo llevar por el carpe diem, ya que quien en esta vida no arriesga no gana. Aún así, sigo dando vueltas en este laberinto sin aparente final pensando si al llegar al fondo de esta cuestión me encontraré un tesoro o un abismo incierto.
Prefiero no pensarlo. Quiero vivir arriesgando. Quiero volver a cometer muchas más locuras porque a pesar de ser lo que son, locuras, te dejan un sabor fresco que perdura.
Hoy me queda aún eso, y aunque no tengo ganas de gritar, sigue recorriendome el cuerpo esa adrenalina que me acompañará hasta mi siguiente desafío.
martes, 4 de octubre de 2011
El juego del amor

Todo empieza así: un "hola qué tal" "me alegro de haberte visto", acompañado por una mirada, una sonrisa, un susurro... y a veces, quizás, un abrazo.
No te vas dando cuenta pero las horas juegan al juego del amor, y una tela fina y delicada se va pegando a tu piel sin apenas darte cuenta.
Una llamada, un sms, una visita... la cosa se pone interesante.
Pasas de no pensar a relacionar todo, ¿dónde estará? ¿qué estará haciendo?. Las horas son una manta pesada que te aprisiona y te calca hacia un abismo insufrible, hasta que aparece él y te devuelve luz a tus horas grises y apagadas, es... como cuando en un dia nublado las nubes se retiran para que veas la celestial luz del sol. Y ahí, sólo ahí, tu cara se ve enmarcada por una enorme sonrisa.
De pronto te encuentras en un momento en el que nada tiene sentido sin esos momentos. Las calles son tristes, sólamente una caricia te hace disfrutar de una primavera eterna, de una plácida felicidad en la que te mueres si no le dices a cada instante que le quieres.
Ahora quiero hacer un trato contigo. Te dejo que ganes este juego, de hecho ya le tienes ganado... a cambio de eso... sólo te pido que estés conmigo.
lunes, 19 de septiembre de 2011
Mi regalo a Becquer

Inmortal, tu alma inmolaste para plasmar cada instante en los más bellos versos.
Eres inspiración de muchos, consuelo y remanso de otros, y con abrazos rotos envuelves palabras que llevan canciones.
Ni náyades ni golondrinas, ni rosas ni espinas dejan indiferente a las sensaciones que envuelven frases únicas e irrepetibles, copiadas y utilizadas por nostálgicos amantes en busca de halago a su amada.
Fuiste tú, precedente y seguidor, escuela y aprendiz de bellos sonetos, trovador del amor y de la pasión estandarte.
Nunca unos ojos verdes y errantes provocaron tanta seducción como tú lograste.
Ahí está, Becquer, huído pero constante, quebrado y visceral, y hoy y siempre, grande.
Eres inspiración de muchos, consuelo y remanso de otros, y con abrazos rotos envuelves palabras que llevan canciones.
Ni náyades ni golondrinas, ni rosas ni espinas dejan indiferente a las sensaciones que envuelven frases únicas e irrepetibles, copiadas y utilizadas por nostálgicos amantes en busca de halago a su amada.
Fuiste tú, precedente y seguidor, escuela y aprendiz de bellos sonetos, trovador del amor y de la pasión estandarte.
Nunca unos ojos verdes y errantes provocaron tanta seducción como tú lograste.
Ahí está, Becquer, huído pero constante, quebrado y visceral, y hoy y siempre, grande.
A veces
A veces cruel, a veces blanda... a veces dura, a veces frágil...
Llueve y las gotas rebalan por los cristales. Tambien llueve dentro. Llueve en mi, llueve mi rostro plagado de lágrimas... y mi alma resuda pena.
Un viaje, una foto, un recuerdo... a veces recuerdo, a veces nostalgia, pero siempre me acuerdo de ti. Un humor que no se va de la cabeza, un alma errante que arremete mis entrañas.
Compartir mis dias... y muchas veces mis noches... hace que los momentos no me ayuden a olvidarte. Lucho contra la marea de sentimientos que golpean el rompeolas una tarde de tormenta.
No puedo luchar más. Dejo que la corriente me arrastre, mientras me dedicas día a día una sonrisa que me estremece y entristece por no poder estar a tu lado mientras nos mojamos bajo la lluvia.
Llueve y las gotas rebalan por los cristales. Tambien llueve dentro. Llueve en mi, llueve mi rostro plagado de lágrimas... y mi alma resuda pena.
Un viaje, una foto, un recuerdo... a veces recuerdo, a veces nostalgia, pero siempre me acuerdo de ti. Un humor que no se va de la cabeza, un alma errante que arremete mis entrañas.
Compartir mis dias... y muchas veces mis noches... hace que los momentos no me ayuden a olvidarte. Lucho contra la marea de sentimientos que golpean el rompeolas una tarde de tormenta.
No puedo luchar más. Dejo que la corriente me arrastre, mientras me dedicas día a día una sonrisa que me estremece y entristece por no poder estar a tu lado mientras nos mojamos bajo la lluvia.
lunes, 22 de agosto de 2011
Las huellas en la nieve
EL horizonte es blanco, eterno. Varios picos levantan el llano y saludan al mundo con prepotencia natural.
Vuelvo la vista atrás, y veo lejanía... y pisadas. Mis huellas plasman la nieve como la tinta de mi lengua los besos. Levanto la mirada y espero que el camino no me resulte tortuoso.
Las estrellas de tu propia vida hacen que tus huellas nunca se borren. Puede que el camino te suene o que no recuerdes cómo has llegado hasta allí, pero si tus pasos son firmes y seguros dejarán huella.
Resquicios de inseguridad hacen que tu vida pase ante ti como un cortometraje. Sólo los importantes, sólo los que dejan huella.
En esos momentos estás tú.
Tú has dejado una huella profunda y marcada, de esas que te clavan en la tierra angosta y evitan que vueles por el etereo cielo. Esa huella me atrapa, me enlaza contigo. Esos momentos, a veces pasan inadvertidos a veces los recuerdas mientras las largas noches te impiden conciliar el sueño, mientras una sonrisa se enmarca en tu cara y un suspiro de tonta te sale de dentro...esos momentos son los que recuerdas fugaces, claros y concisos.
Quisiera dominar las artes y poder plasmar todo ello en un cuadro famoso que perdure, y que la gente admire dentro de siglos y comparta todo lo que para mi significaría, pero el destino se torna caprichoso en muchos sentidos.
No me queda más que intentar plasmarlo así. No es una sensación...es un momento, una historia, un flash, una fugacidad...una pisada que ni una tormenta borraría.
martes, 16 de agosto de 2011
Sería increible escribir todo lo que haría por tí, porque el cielo, tan grande, se me queda pequeño para escribir versos.
Pasaría todo el invierno sin el calor de mi infierno, solo a tu vera, porque encontré primavera en la caricia de tu cuerpo, y acostarnos y dormir al compás de mis latidos, que si mucho te molestan, les digo que no hagan ruido, para soñar en sueños y mangar un par de estrellas que alumbren nuestras noches. Y pedirle a Neruda que escriba mil poemas más de amor, al compás de una hermosa canción que nos toca de nuevo Sam, que gritaría al reloj que cuente despacito las horas porque si te vas apenas me añoras y quiero vivir siempre a tu lado, rozando, llorando, riendo...
Y dibujar un camino de besos por tu piel, que amo hasta los huesos, que lleguen a tu corazón, dulce como la miel, que si alguien más no lo sabe he hechado la llave para que lo sepan bien. Y volar por el cielo, y surcar los mares, domar tempestades, y bajar al infierno.
Desayunos con diamantes, porque es un regalo cada instante y pedirle al tiempo que me cuide bien, para sonreirte toda mi vida, y pedirle al atardecer que nos acompañe día a día.
Y si quieres reir, yo te hago cosquillas... Si quieres sentir, te vuelvo a besar...
miércoles, 10 de agosto de 2011
Y los sueños, sueños son...
Hoy la noche me conduce a un profundo sueño. Mi mente divaga llegando a pensar y a ver cosas que si estuviera despierta no me atrevería a ver ni a pensar.
Siento que camino en un mar de nubes, etéreo e inseguro, y cada paso que doy me conduce a algo que me está atrayendo. No sé lo que es.
Parece que a medida que avanzo voy a caer a un abismo infinito donde todo es negro y ajeno, donde nada me salva de la condena incierta.
Intento correr pero mi propia inseguridad me frena, me reprime.
Qué sensación tan extraña. Intento llegar a ello, desconocido, y cada vez se va alejando más y más. Siento que caigo al vacío.
De repente despierto sobresaltada. Enciendo la luz y bebo agua, Intento despejarme. Miro el reloj, las 3:15 de la mañana. Otro día más el mismo sueño, otra vez. Miro tu foto y recuerdo la frase que me tatúa el brazo "SECUM TEMPER ERO".
Una frase, una foto, un recuerdo, para siempre.
Siento que camino en un mar de nubes, etéreo e inseguro, y cada paso que doy me conduce a algo que me está atrayendo. No sé lo que es.
Parece que a medida que avanzo voy a caer a un abismo infinito donde todo es negro y ajeno, donde nada me salva de la condena incierta.
Intento correr pero mi propia inseguridad me frena, me reprime.
Qué sensación tan extraña. Intento llegar a ello, desconocido, y cada vez se va alejando más y más. Siento que caigo al vacío.
De repente despierto sobresaltada. Enciendo la luz y bebo agua, Intento despejarme. Miro el reloj, las 3:15 de la mañana. Otro día más el mismo sueño, otra vez. Miro tu foto y recuerdo la frase que me tatúa el brazo "SECUM TEMPER ERO".
Una frase, una foto, un recuerdo, para siempre.
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