martes, 6 de marzo de 2012

El agua se derrama...y la flor se seca. El jarrón está rajado.

Día a día necesitamos alimentar nuestra vida con momentos, con instantes que nos llenan, nos alegran, nos apasionan.

Suelo ser una persona optimista y alegre, pero llevo un gran peso sobre los hombros que me impide alzar la cabeza y disfrutar de las vistas, de la luz.

Está claro que por mucho que te esfuerces no puedes ser el primero en todo, pero la verdad es que me duele ser el premio de recompensa en algo que de verdad me importa. No puedo hacer nada. Siento que por mucho que haga esto no depende de mi.
No sé que me falta ni que me sobra, solo sé que soy así, en lo bueno y en lo malo, con mis defectos y mis virtudes.

Necesito completar mi vida. Estoy feliz, sí, pero siento la necesidad de llegar a algo que me queda pendiente. El problema es que no sé lo que es.

Es duro nadar contracorriente, y aún así, por cabezonería o por orgullo, o simplemente porque lo siento, sigo haciéndolo.

No es fácil. Aún así espero que la vida llegue a darme lo que con tanta impaciencia espero.

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